
Las mujeres sudamericanas
La Sra. Silvia Montaño, de la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPALC), declaró que
con el restablecimiento de la democrácia en numerosos
países latinoamericanos, el desarrollo de las mujeres
se juzgaba esencial para el ejercicio de las
libertades y derechos fundamentales consagradas en
las constituciones políticas. Afirmó que sin
la contribución económica de las mujeres, la pobreza
aumentaría un 10% en los países de América Latina.
Existe organismos, como el Servicio Nacional de la
Mujer (SERNAM), creado por el Gobierno chileno, que
realizan esencialmente funciones destinadas a mejorar
la condición de la mujer sudamericana: proponer y
coordinar las políticas públicas de lucha contra la
pobreza entre las mujeres, concebir y realizar
proyectos de difusión de los derechos de las mujeres,
analizar la legislación nacional para proponer
reformas con vistas a lo que está en juego hombres
mujeres y de la equidad, y fomentar la participación
de las mujeres en materia política y social.
Y eso, considerando:
1) Que, según las estadísticas, alrededor
del 50% de la población de las Américas son mujeres,
y que se remuneran apenas 18% participan activamente
en el mercado laboral y a este respecto;
2) Que, a causa del elevado porcentaje de mujeres
que asumen responsabilidades como cabezas de familia
en cada uno de los países latinoamericanos y
proporcionan a las necesidades económicas, educativos
y emocionales de sus familias, las mujeres son, como
consecuencia de la ausencia de autonomía económica
inicial en las relaciones familiares, el sexo más
vulnerable hacia la pobreza, lo que causó la
ampliación, en el tiempo de la divergencia entre
hombres y mujeres pobres;
3) Que, en la población activa en el mercado
laboral, según los datos proporcionados por el
CEPALC, las mujeres tienen aún más años de
escolaridad que los hombres, lo que los prepara
adecuadamente para asumir un papel determinante en el
mercado laboral y en los ámbitos económicos y
culturales, a niveles locales y nacionales.
Las mujeres y el comercio justo
« Hay siempre alguien mas pobre quel
hombre pobre. Es su mujer. »
De la cuna a la tumba, las mujeres conocen una
discriminación social y económica (variable según los
países). Un 70% de las personas que viven en
la pobreza absoluta son mujeres. Hay una
zanja enorme entre el papel que las mujeres
desempeñan en la sociedad y el beneficio que reciben.
Las mujeres están en el centro del
movimiento de comercio justo. Representan
más de un 80% de los voluntarios que
trabajan en los almacenes y una parte importante de
los grupos de productores. Todas las organizaciones
de comercio justo tienen en cuenta el respeto del
papel de las mujeres en sus criterios, a la vez al
Norte y al Sur, y se comprometen a proporcionar una
formación y una educación conveniente. Las
organizaciones de comercio equitativo tienen por
objeto reconocer el trabajo de las mujeres, mantener
su empleo, mejorar su nivel de renta, garantizar su
acceso a las tecnologías, al crédito y a las tomas de
decisión.
Testimonio extraído del expediente de prensa
"Artesanos del Mundo, 30 años de comercio justo"
(2004):
Bolivia : « Antes nosotras eramos
muy tímidas. »
La veintena de mujeres
miembros del grupo Kory Ampara (Bolivia) produce
tejidos de punto en lana de alpaca esencialmente
comercializados en la red Artesanos del Mundo.
¡Desde hace 15 años, se reúnen regularmente (dos a
cuatro veces al mes) y aunque de barrios y de
medios diferentes, "aprendieron a vivir juntas" y a
administrar conflictos, beneficios y a veces la
ausencia de pedido! Además, gracias a su
producción, grupos de mujeres se reconocen, o
incluso admira a las mujeres del grupo hoy en su
barrio y otros para intervenir en formaciones.
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